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| Y así es como empezó a moverse el bulo este pasado lunes. Un simple tweet anónimo, y el rumor se extendió en escasos minutos, y de una forma increíble. |
Lo que realmente
ocurrió en Córdoba, y que se publicó posteriormente, no ha sido ningún tiroteo.
Una mujer trató de apuñalar con un bolígrafo su marido; la víctima sufrió
heridas muy leves, provocadas también por un cuchillo. La policía intervino
rápidamente, y el suceso no pasó a mayores.
Aquí podéis encontrar
el resto de la noticia: http://cordopolis.es/detenida-una-mujer-por-apunalar-con-un-boli-a-su-marido/
Entonces, ¿cómo
pudo esto pasar de un percance “leve” a un tiroteo? ¿Cómo corrió el rumor tan
rápido?
El origen del
rumor fue un tweet, que no era más que una broma, una exageración de alguien a
quien le hizo gracia publicar esto. De ninguna manera iba a imaginar que esto
llegaría a tal punto que, al día siguiente, incluso el pintor que estaba
trabajando en mi piso, llegaría contándole a mi madre que si se había enterado
del tiroteo.
Hemos tenido la
posibilidad de hacerle algunas preguntas al autor del “famoso” tweet.
-¿Tú te esperabas que pasara todo lo
que ha pasado?
-Ni
por asomo (risas).
-¿Te ha dicho alguien directamente:
oye, te lo inventaste tú?
-Algunas
personas sí, pero como hay instantáneas de mi tweet la verdad es que no me
suelen preguntar.
-¿Tú ves comprensible que te traten
como responsable del rumor?
-En
parte sí, pero pienso que cuando se lió fue cuando la cuenta de tráfico lo tomó
como verídico, por eso lo borré y avisé a tráfico de que era una exageración.
Pero ya era tarde.
Sin duda, esto es
un gran ejemplo de lo mucho que las tecnologías superan nuestras capacidades
críticas. Pocos fueron los que se plantearon la verdad de ese tweet, y muchos
los que lo creyeron a pies juntillas. No provenía de ninguna fuente oficial, no
adjuntaba datos reales y, aún así, el bulo corrió; tanto es así que, dos días
después, hay personas que siguen preguntándose qué fue lo que provocó el
tiroteo… Y todo por un mensaje de escasos 140 caracteres, y una foto borrosa.
Y este es el gran
problema de las redes sociales. Le damos veracidad a comentarios que no sabemos
exactamente cuándo ni en qué contexto se hicieron, y no buscamos contrastar de forma eficaz.
La información, actualmente, ya no es una exclusividad de
los profesionales, sino que está a disposición de todos, con todo lo que ello
conlleva. Twitter nos permite ver qué está sucediendo en cualquier lugar del
mundo, pero a través de los comentarios
personales de las distintas cuentas, y esto es algo a tener muy en cuenta.
Los tweets no se publican, sin
más; no son entes abstractos, verdades absolutas. Esto es algo que la mayoría
solemos tener en cuenta, pero que a veces se nos puede olvidar. No todo lo que
esté publicado es real, y es aquí donde entra en juego nuestra capacidad de saber
discernir entre la realidad y los rumores.
¿Es realmente el que publica
un tweet responsable de todo lo que sus palabras puedan conllevar?
Quizá la responsabilidad es de cada persona
que lo leyó y, simplemente por el morbo que esta “noticia” pudiera despertar,
decidió creérselo y continuar extendiendo el rumor.

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