viernes, 1 de noviembre de 2013

Grumpy cat: el fenómeno viral.

Hoy ha sido la primera vez que he tenido noticia de este gato, pese a haber visto en varias ocasiones fotos suyas (y haberme reído, todo hay que decirlo). Y es que no sabía que un gato pudiese despertar tanto interés. 

Pues resulta que este gato se ha hecho muy famoso, tanto en la red como en los medios de comunicación. Su gesto de enfado es el causante de esta popularidad. Tiene, incluso, con un facebook oficial, una cuenta de twitter, una página web (http://www.grumpycats.com/), instagram, canal de youtube... Con bastantes seguidores, por cierto. 
Resulta muy curioso ver esa cara de enfado, tan propia de los humanos, en un animal, aunque sepamos que es debido a una casualidad genética.

Grumpy cat es en realidad una gata de poco más  de un año, y se dio a conocer por primera vez en la página web Reddit el 22 de septiembre de 2012. Pocos meses después, ya estaba incluso en revistas como New York Magazine

Para el que quiera más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Grumpy_Cat

Para los fans de este gatito hay camisetas, tazas e incluso entrevistas. Sí, entrevistas a un gato, sé que es surrealista... Pero es que así son los fenómenos virales; son fotografías, o vídeos, que comienzan a difundirse rápidamente por internet, debido principalmente a su carácter humorístico, aunque  no hayan sido hechos con este fin. 

No hay un porqué para los vídeos virales, aunque sí que hay diversas opiniones. Una que me ha parecido bastante interesante es la de Kevin Alloca, gerente de tendencias de YouTube
Básicamente, lo que viene a decir es que se cuenta mucho con el factor sorpresa del vídeo. Pone como ejemplos el Friday, de Rebecca Black -que tanto nos ha torturado- que tiene los picos de audiencia, precisamente, en los viernes; o el Nyan Cat, con su fresca melodía y sus miles de adaptaciones. Incluso habla del ahora famosísimo Justin Bieber, que comenzó su carrera con un vídeo en YouTube
Aunque no solo influye el factor sorpresa: si alguien, de alguna manera, ve el vídeo y comienza a difundirlo por las redes sociales, las probabilidades de que sea viral aumentan. Y si esta persona tiene cierta notoriedad, estas probabilidades se multiplican. 

Las posibilidades de difusión que tenemos actualmente son las que permiten que fotografías y vídeos de este estilo se hagan virales, y sean tan conocidos, pese a que en ocasiones su calidad sea bastante mediocre. 
Ahora es mucho más fácil que alguien sea famoso y conocido -hace 30 años, al Rubius nadie le conocería, y ahora tiene cuatro millones de suscriptores. 
Simplemente hay que saber llamar la atención de la gente; no es tan difícil hacer un vídeo viral si se conocen los conceptos básicos. El año pasado, investigué el vídeo Konny 2012; fue tanto el revuelo que despertó que el autor del vídeo perdió la cordura, y fue detenido por escándalo público. 

Y es que hay vídeos virales que pueden conseguir, como el anterior, levantar a la población. No todos son de humor; no todos son tan inocentes como esta tierna gatita con mohín de enfado.

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